Una historia para el Invierno

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Hoy oficialmente  y enmarcado por un cielo soleado y azul inicia el INVIERNO que,  en la mente de la mayoría, se pinta de tonos azules, árboles sin hojas, copos de nieve y ráfagas de aire frío. En estos tiempos, las casas se adornan con árboles de navidad, con luces de colores y regalos decorados con listones rojos.

El aire se respira con un aromático vahó  que proviene del horno, en el que se cocinan una y mil delicias y  se saborean los festines gastronómicos hechos con recetas centenarias y dulces tentaciones que remiten a la infancia.

INVIERNO sin embargo, para muchos tiene una connotación triste, de nostalgia y melancolía, de frialdad y soledad y por ello, esta época que se idealiza de amor y armonía, de pronto se convierte en un campo de batalla emocional, individual y colectivo, que dista mucho de la paz y los buenos deseos que  a menudo se pregonan.

Hace ya varios años -diez para ser exacta- decidí crear MI NAVIDAD:  Me propuse buscar dentro de mí  esas razones y sentimientos que generaran bienestar y armonía en estas fechas, porque la verdad es que a mí,  como a muchos, el INVIERNO y la NAVIDAD lejos de darme alegría, me generaban un sentimiento de mucha tristeza y soledad.

 

Buscando MÍ NAVIDAD

En esos días, cuando comencé a buscar MÍ NAVIDAD, tuve una especie de sueño: Estaba en el portal de Belén -curiosamente era primavera- y fuí testigo del nacimiento de Jesús. Ahí entre las vacas, los burritos, los borregos y uno que otro pastor estaba yo, viendo florecer una nueva vida, con una sensación de calma, tranquilidad y llena de una Luz que emergía desde mí e iluminaba aún más esa tarde en el campo (sí, algo bizarro pero hermoso mi sueño) Lejos de cualquier connotación  religiosa, ese sueño trajo a mí dos palabras –Esperanza y Confianza–  y un regalo.

La Esperanza, que es creadora de cualquier realidad que nace desde el corazón y la Confianza, que es la certeza de que somos capaces de materializar cualquier idea o anhelo que emerja desde nuestro interior.  El regalo que recibí fue la Luz (o dicho de otra manera el Amor).  Luz, que ahora se puedo proyectar al exterior y hacia cualquier circunstancia, evento o ser querido sin importar el tiempo o el espacio en que éste.

Desde entonces, cada vez que pienso en Navidad abro en mí la posibilidad de renacer con ella y de crear nuevos proyectos y sueños que surgen a partir de las vivencias y aprendizajes del año que se acaba.  Y sin importar dónde me encuentre o se encuentren, hago el ejercicio de  traer a mi mente a todos aquellos que son importantes en mi vida y los cubro en luz para intercambiar en silencio infinitos sentimientos.

La abundancia de COMPARTIR

Regalarme la posibilidad de compartir con otras personas conocidas o desconocidas, es quizá uno de los aprendizajes más importantes de estos años.

Compartir un cena, comida o una reunión con la familia o los amigos, o bien una campaña para ayudar a personas que tienen menos recursos significa decirle a la vida: Aquí y ahora pongo lo mejor de mi cosecha –grande o pequeña- para compartirlo con las personas que me han acompañado en este año, para celebrar la posibilidad  que tuve de CREAR lo que CREÍ a partir de mí realidad, aprendizaje y experiencia.

Así en esta época del año busco abrazar, conversar y encontrarme con todos aquellos que también compartieron conmigo el camino hacia sus sueños.  El simple hecho de escribir hoy este post es compartirles una parte de mí a través de mis reflexiones.

 

Los SIGNIFICADOS

Para algunos el INVIERNO es sinónimo de perdida, de finales y de alguna u otra manera así es.

Desde donde podemos marcar una diferencia, es a partir de la connotación -positiva o negativa- que damos  a las cosas y sucesos, en especial al cierre de ciclos y a la terminación de etapas.

Para poder Re Significar, es necesario entender lo que tal o cual cosa suceso o persona significa e nuestras vidas y para ello, hay que reconocer y enlistar la lista de atributos -buenos o malos- con los que los hemos envestido y revisar si el valor y peso que le damos puede permanece a partir de la pérdida o puede moverse o transformarse en algo nuevo.

Es decir, la perdida puede convertirse en el hallazgo de  cosas y experiencias nuevas y mejores en nuestras vidas; desde una perspectiva constructiva, un fin antecede a un principio y  un ciclo que se cierra da la posibilidad de comenzar uno nuevo.

En general bajo este ángulo, las perdidas, abren un espacio para sustituir el ‘aquello perdido’ con otras  cosas o vivencias, o simplemente nos brinda la posibilidad de darle un nuevo orden, espacio y tiempo en nuestras vidas.

Re significar las perdidas  de cualquier tipo que vivimos a lo largo de 12 meses, es un regalo lleno de magia y creatividad que podemos elegir hacernos a nosotros mismos

 

Mis RITUALES de INVIERNO

En la búsqueda de darle un nuevo significado al INVIERNO, descubrí  -gracias a muchas personas- que una de la maneras que más disfruto de hacerlo es a través de rituales, que son pequeños o grandes festejos personales o grupales, que me hacen recordar los nuevos atributos que decidí darle a esta a la última estación del año.  Algunos de ellos:

Echar al fuego lo malo –   Cada uno escribimos un lista con los sucesos que no nos gustaron en el año, las listas se depositan en una olla. Se agradece el aprendizaje que obtuvimos  a través de esa experiencia que consideramos negativa y se le prende fuego a las listas, con la intención en que se conviertan tierra (cenizas) sobre la cual podamos sembrar mejores experiencias.  La olla o cazuela de barro también se rompe.

Sembrar las gracias – Una lista de todas las cosas que agradecemos hayan sucedido a lo largo de 365 días que se mezclan entre semillas de diferentes tipos que cada uno de los asistentes aporta.  Se leen en voz alta las cosas buenas que recibimos en el año y las listas se mezclan con las semillas y se dejan reposar. En año nuevo o durante los 1eros días del año se reparten costalitos con semillas que simbolizan buenos deseos y abundancia para quien los reciben.

Lanzar al aire mis sueños– Uno de mis rituales favoritos y que desde pequeña y hasta la fecha hago con mi papá,  es pedir mis deseos y regalos en una lista que amarro a un globo y suelto al aire.  Cuándo lo hago siempre recuerdo las palabras de mi padre: “Confía en que la vida te dará lo que pides y ¡más!, justo en el mejor momento! ¡Mientras tanto sigue trabajando y construyendo las cosas que te hacen feliz!

 

De todo corazón deseo que esta última estación del año esté llena de luz, abundancia y mágicos significados en nuestras vidas.

 

 

¡¡Bienvenido seas INVIERNO  del 2011!!

 

Author: Jazmín

Mexicana, mamá en la era digital. Afortunada, cómplice del Universo y la Vida. Constructiva, optimista, apasionada de la Comunicación, Twitter e Internet. Cheese, Tequila y dark chocolate lover. Viajera incanzable! Alquimista de sueños...

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